Me encanta ser de una ciudad tan joven y especial como Cancún, pero cuando se trata de comer no dudo en recordarles a todos que nací en Mérida y que de ahí es toda mi familia.

Mis papás se conocieron y casaron en Mérida, sus familias viven ahí y yo voy muy seguido de visita. Ahí me gusta mucho ir a los mercados, escuchar el acento golpeado de las personas, aprender una que otra palabra en maya y conocer un poco más de sus costumbres. Cancún y Mérida están muy cerca pero las tradiciones y el ambiente de ambos lugares es completamente diferente y me gusta saber que puedo tomar lo mejor de los dos lugares.

Y bueno, la comida en Mérida ES DELICIOSA. Los panuchos, salbutes, cotzitos, poc-chuc, papatzules, todos esos platillos de influencia maya y española se me antojan cualquier día de la semana.

El Día de Muertos es especial para los yucatecos. Mientras el resto del país lleva mariachis a los cementerios, las familias de Mérida y los pueblos cercanos celebran el Hanal Pixán, el ritual de entregar comida a los muertos. Con un altar adornado con comida en jícaras, manteles bordados, incienso, velas y flores, los yucatecos celebramos esta alegre fiesta que recuerda a las almas de nuestros seres queridos que ya no están con nosotros.

Mi familia se reúne para el Día de Muertos a cocinar el tradicional mucbipollo o pib, un enorme tamal de carne con frijolitos de espelón que se ofrece primero en el altar. A mi mamá le queda increíblemente delicioso y cada año espero probarlo. Este año es especial porque me prometió que haría uno de carne y queso. Lo mejor de dos mundos.

Les cuento estas tradiciones yucatecas porque hace unos días fui al Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret y me sorprendió la manera en que el evento enseña estas costumbres mayas a niños y a adultos. Me sentí orgullosa al ver a los chicas vestidas de meztizas, un área especial para los aluxes, bailes regionales de distintas partes del estado, obras de teatro con actores venidos de los pueblos de Quintana Roo y Yucatán. Ellos son los que conocer mejor estas tradiciones y evitan que se olviden con el paso del tiempo.

Fui con mi amiga Gloria y llegamos alrededor de las 6 de la tarde. Lo primero que vimos fue la Plaza Principal, las familias disfrazadas, los puestos de comida típica, escuchamos música por todos lados y empezamos a caminar por el lugar. Lo mejor para visitar el Festival es llevar un plan definido: decidir qué shows quieres ver, no tratar de hacer todo al mismo tiempo y comer, comer, comer.

Gloria decidió probar el pib y yo me fui por lo dulce del chocolate y el pan de muerto.

¡Les comparto algunas fotos de nuestra noche! Traté de tomar más pero mis manos siempre estuvieron ocupadas por toda la comida que iba cargando.

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