Es momento de confesarles algo: aunque llevo más de siete años a cargo de este proyecto de recolección y venta de ropa vintage, ¡muchas prendas de mi clóset todavía son del fast fashion!

Mi clóset es un rack pequeño de madera y ahora, sentada en mi cama escribiendo esto, veo ahí colgadas muchas prendas vintage pero también veo varias piezas que compré en Zara, en Pull and Bear o en Lefties. Y, ok, no puedo negar que me gustan pero también tengo que admitir que siempre me sentí un poco culpable trayéndolas a mi casa.

Y, como me pasa siempre, le he dado mil vueltas al asunto…Si soy dealer de ropa vintage, ¿no debería sólo de vestirme con este tipo de prendas? ¿está mal que quiera combinar estilos clásicos con tendencias contemporáneas?

Creo que ahora tengo algunas respuestas más claras:

MI META NO ES VESTIRME 100% CON PRENDAS VINTAGE

Por más que me encanten las blusas ochenteras y tenga una relación amorosa con los vestidos de flores estilo Winona Ryder en “Reality Bites”, tengo que aceptar que no me gustaría ir vestida únicamente con piezas de décadas pasadas. Me gusta combinar estilos y usar elementos contemporáneos. Además, en mi objetivo profesional siempre ha estado que las chicas que usen Mercadillo Vintage mezclen accesorios o prendas vintage con otras que se vean mucho más actuales.

Algo así:

(Ahí estoy usando una blusa vintage tropical con unos jeans contemporáneos y flats del fast fashion)

PEEERO… LAS PRENDAS CONTEMPORÁNEAS NO SÓLO SE ENCUENTRAN EN EL FAST FASHION

¡Y eso es lo importante! Con mi idea de combinar vintage con moderno me enfoqué en buscar mis piezas en tendencia en las tiendas de los centros comerciales y le daba muy poca oportunidad a marcas locales / nacionales o a proyectos con visión más ecológica que tienen un impacto ambiental menor.

La verdad es que no lo hacía porque pensé que no encontraría lo que buscaba.

Y HAY MUCHÍSIMAS MARCAS LOCALES O NACIONALES QUE ESTÁN HACIENDO ROPA Y ACCESORIOS INCREÍBLES

Obvio no me acabo de enterer de esto (jajaja) pero lo que sí fue un shock para mi fue que, después de decidir que dejaría de comprar en el fast fashion, me di cuenta que no lo extrañaba para nada. Para mi rescate han estado muchos proyectos de emprendedores mexicanos que están creado productos de excelente calidad y a precios súper amigables para el bolsillo del millennial freelancer como yo.

(Esas sandalias rosas son de una marca yucateca que se llama Factum y soy mega fan)

¡OTRA OPCIÓN ES COMPRAR EN TIENDAS DE SEGUNDA MANO!

Esto lo llevo haciendo por muchísimos años pero ahora lo hago con mucho más conciencia y le dedico un tiempo mayor. Antes visitaba estos lugares y a veces ahí encontraba prendas con valor vintage que decidía incluir en mi clóset o venderlas en mi proyecto, pero ahora voy buscando de todo: t-shirts básicas, vestidos o blusas que se compraron en el fast fashion pero ahora buscan un nuevo hogar, bolsas. De todo.

Y AQUÍ VA MI RETO:

Lo que me propongo ahora es tener un proceso detox del fast fashion y buscar opciones de consumo que ayuden a pequeños emprendedores o sean más buena onda con el ambiente. Quiero hacerlo poco a poco, para no tener un rebote horrible. Lo comparo con la idea de aprender a comer bien para tener resultados positivos por más tiempo en lugar de hacer una dieta extrema que te haga vivir una pesadilla por unos días para luego volver a los mismos hábitos de antes.

Estaré compartiendo este proceso en mis redes sociales (eso significa: voy a publicar un montón de shameless selfies en mis Stories de Instagram) y seguiré haciendo crecer mi lista de opciones locales para comprar ropa, zapatos, bolsas, etc.

(prepárense para ver selfies súper mega bien tomadas como ésta)

¿Me podrían ayudar recomendándome sus tiendas favoritas de marcas locales o nacionales? 🙂

  • Katia Tejero

    Yo tengo una tiendita de second hand se llama Pink Velvet, soy de mid y también apoyo mucho al #fastfashiondetox y al empoderamiento femenino, ojalá algún día llegue a lograr tanto como tú. <3

  • Stephanie Ross

    Golden Ponies vende zapatos lindísimos y sus bolsas también son divinas! Otra cosa muy factible podría ser intercambiar ropa con amigas, digo como un método para no dejar el fast fashion a la cold turkey. Prometo ya ser lectora fiel de tu blog, esté entry me causó un poco de remordimiento a pesar de que un 40% de mi closet es second hand y como un 5% hand me downs de mi mamá pero slow but steady wins the race…right?