por Marce Reyes: mexicana viviendo en Texas, especialista en Selena y ávida usuaria del Spanglish.

Antes tenía un clóset enorme lleno de ropa

Déjenme refraseo eso, solía tener un clóset enorme lleno de ropa que no usaba. Tenía ropa que no era de la talla correcta, otras varias prendas necesitaban arreglos y bastante más ropa eran cosas que simplemente ya no usaba, pero conservaba por valor sentimental.

Cuando no me cabía más ropa en el clóset me deshacía de cosas, normalmente las vendía y era una manera de hacer dinero extra que a veces usaba para comprar ropa que NECESITABA (¡ay ajá!).

Esto se convirtió en un ciclo interminable de tener ropa que sólo usaba una o dos veces y luego bye (te estoy hablando a ti, fast fashion).

Tenía más prendas de las que realmente necesitaba

El año pasado tuve que hacer muchos cambios. Me mudé de país y con eso me vi obligada a deshacerme de la mayoría de mi ropa porque no podía llevar todo. Mi nueva ciudad tiene las cuatro estaciones del año, así que necesitaba outfits diferentes a lo que estaba acostumbrada.

Vendí la mitad de las cosas, el resto dejé que mis hermanas y mi mamá escogieran lo que quisieran y lo que quedó de eso (que era mucho) lo doné. No les puedo explicar cuántas de esas piezas eran nuevas o seminuevas. Una cosa ridícula. Esto me hizo darme cuenta que tenía más prendas de las que realmente necesitaba.

Unos meses después de mi mudanza (llegué en verano y mi ropa era ídem) me di cuenta que necesitaba otras cosas que no fueran shorts, playeras y vestidos ligeros, pero no tenía nada que sirviera para el otoño, apenas había traído unos cardigans y leggings, pero chamarras y abrigos seguían en mi casa en Monterrey. Necesitaba una solución rápida antes de que estuviera súper frío, sin tener que pagar millones. Esta vez tenía que ser más inteligente y mejorar mis hábitos de consumo.

La solución…

Con ustedes: el capsule wardrobe, es decir, un guardarropa con un número limitado de prendas/accesorios que tienen consistencia entre sí para que puedas hacer mix and match y crear diferentes atuendos para todo tipo de ocasión.

Como todas las cosas buenas, comencé en Pinterest y encontré el Proyecto 333, que básicamente es el capsule wardrobe pero te limita a usar sólo 33 prendas/ítems (blusas, playeras, pantalones, leggings, chamarras, zapatos, accesorios) durante 3 meses. Esto no incluye pijamas, ropa para hacer ejercicio o vestido de noche para algún evento especial.

Esta “limitación” te “obliga” a pensar las cosas y ser inteligente con respecto a lo que escoges:

— Prendas que duren (al menos 3 meses).

— Debes de poder combinarlas entre sí. Mix and match, baby.

Esto requiere de mucha creatividad y planeación, pero se puede lograr.

Yo me tomé algunas libertades, no hice lo de las 33 prendas. Lo que hice fue más bien definir cuántos bottoms, cuántos tops (incluyendo ítems para hacer layers), cuántos pares de zapatos, y demás cosas que necesitaba para sobrevivir el otoño en mi nueva ciudad.

El propósito de esto es no excederte en el número de prendas. Lo que hice fue que varias prendas que usé en otoño, como bufandas y algunos abrigos ligeros, los usé también durante el invierno.

Estos fueron mis números para el capsule wardrobe:

6 bottoms (pantalones, faldas, leggings)

15 tops (playeras, suéters, cardigans, blusas)

5 vestidos (formales y casuales)

5 pares de zapatos (tenis y flats, no uso tacones)

4 piezas de outerwear (2 chamarras, trench coat, abrigo)

5 bolsas

Si estás pensando en darle una oportunidad, tal vez quieras considerar esto…

Hay de todo un poco y no fue fácil, pero en general lo que me ayudó mucho fue pensar detenidamente esto:  

Espero estos tips te ayuden un poco a limpiar tu clóset y a ser más consciente de las cosas que tienes.

Realmente no necesitamos una cantidad infinita de ropa. El mantra de “No tengo que ponerme” nace de la ansiedad de querer cosas más y más nuevas para no parecer retrato, pero si este capsule wardrobe prueba algo, es que un clóset bien pensado representa posibilidades diferentes y versátiles.

¡Suerte!