Esto de dejar de comprar ropa en las tiendas del fast fashion ha hecho que me dé cuenta de muchas cosas, una de ellas es que SOY LA QUE SIEMPRE LLEGA TARDE A LAS FIESTAS.

¿A qué me refiero con esto?

A que los textos que comparto a través de Instagram y de este blog han hecho que muchas chicas me cuenten sus experiencias al limitar sus compras en las grandes tiendas de ropa. Muchas llevan varios años en este proceso y se han vuelto expertas en la búsqueda de opciones para reemplazar prendas creadas con métodos agresivos para el medio ambiente y otras, como yo, apenas empiezan y han visto algunas dificultades en este cambio de hábitos.

Pero como este camino del detox se vive mejor compartiendo tips y consejos, aquí van algunas opiniones de estas chicas que desde hace meses (o años) combinan sus looks con prendas de la moda sustentable.

Fue muy lindo leer cómo han logrado cambiar sus hábitos y qué las llevó a comprar ropa second hand. Les agradezco que me compartieran sus historias y que se abrieran para contar cómo a veces sienten que fallan en su detox.

Yohana Díaz, ella es dealer de ropa en Green Hat Vintage
“Antes tenía una plaza enfrente de mi trabajo y compraba hasta lo que no. El momento en el que dejé de comprar en el fast fashion fue cuando me di cuenta que estas tiendas no podían ofrecerme lo mismo que el vintage: calidad, detalles y texturas”.

Berenice Piña
“He ido comprando prendas vintage y second hand. También he vendido mi ropa. Algunas cosas las sigo comprando en tiendas del fast fashion porque tengo que ir a la oficina entonces no puedo siempre estar vestida de flores. Para el trabajo me gustan los colores neutros y eso me ha costado encontrarlo en las opciones vintage. Cuando necesito algo muy específico voy a Zara o a otra tienda así pero este año decidí ya no comprar más en el fast fashion o hacerlo, ¡lo menos posible!”

Alejandra Roldán
“Yo tengo que aceptar que muchas veces soy fan de tiendas como Zara o H&M pero lo que es más atractivo para mi es tener una prenda vintage ÚNICA que sé que nadie más va a tener. Mi mayor miedo es llegar a algún lugar y estar vestida igual que otra chava. Además, me encanta mezclar tendencias y épocas, creo que se adapta muy bien a mi estilo y a mi tipo de cuerpo”.

Mónica Ventura
“Tengo como propósito personal comprar ropa de marcas nacionales pero a veces siento que fallo porque también compro en el fast fashion. Tal vez tendría mejores resultados si planeara mis outfits. Lo que más me ha servido es buscar alternativas de las piezas en tendencia pero fabricadas por manos mexicanas”.

Rocío Aguilera
“Últimamente me he sentido más inspirada en comprar más marcas mexicanas. Iba a empezar por mis zapatos pero ha sido un poco difícil encontrar los que quiero. También, a veces me da miedo comprar unos que digan que son hechos en México pero en realidad no lo son. La ropa también ha sido difícil porque necesito prendas que pueda llevar a la oficina pero sigo en la búsqueda y creo que poco a poco lo lograré”.

Isabella Bourillon
“Es muy difícil hacerles entender a tus amigas y conocidas que son súper fans de vestirse con ropa del fast fashion que estas prendas pasan por procesos que contaminan el ambiente… también ha sido difícil explicar que es mejor tener pocas prendas básicas que sean de buena calidad y duren aaaños. Yo dejé de comprar en el fast fashion cuando descubrí lo que sufren las mujeres que hacen nuestra ropa. A veces siento que necesitamos sensibilizarnos más con la realidad. Y también hace falta darle publicidad a las marcas que lo están haciendo bien o a los vendedores locales”.

Michelle González
“Comencé a darme cuenta que compraba algo nuevo y luego ya no lo quería. Entonces comencé a enfocarme a comprar más básicos o prendas vintage que nunca pasarán de moda. También empecé a ir a bazares a comprar ropa de segunda mano y he estado vendiendo o intercambiando ropa mía que sé que ya no es útil en mi clóset. Acabo de comprar una chamarra vintage por $150 y sé que esa compra me durará en el clóset por muchos años”.

Berenice Rodríguez, ella es parte de Cero Basura Cancún
“Empecé a ver en mi clóset ropa que sólo usé una vez o que incluso todavía tenía las etiquetas. Me di cuenta que compraba por comprar y cambié mi estilo de vida por uno mucho más consciente, empezando a reducir mi basura. Una muy amiga mía comenzó la maravillosa idea de hacer intercambios de ropa y ya he asistido a cuatro de esos eventos. He sacado mucha ropa de mi clóset que tenía sólo una puesta y sé que ahora alguien le dará un mejor uso”

Ana Paula Vergara
“Hace cuatro años empezó mi experiencia con el Fast Fashion Detox. Descubrí una boutique en La Condesa que me fascinó. Era una diseñadora de Guadalajara que vendía tres piezas de cada modelo y con ella me di cuenta del valor real de la ropa porque todo era hermoso y podías sentir el amor que ella le ponía a cada prenda. Ahora siempre busco lo mismo y me gusta encontrar nuevos diseñadores”.

Victoria Lerma
“He estado intentando comprar sólo ropa de marcas locales pero el problema lo encuentro con las tallas. Me encanta apoyar la economía local pero la mayor parte de la ropa está pensada para chavas flaquitas y yo sufro para encontrar ropa que me quede (además del desgaste emocional), es horrible.

Melissa Moreno
“En verano de este año empecé a trabajar en una tienda del fast fashion para poder ahorrar e invertir en proyectos personales. Me asombré muchísimo por las cantidades de dinero que la gente a veces gasta en ropa por ‘aprovechar los descuentos’. Soy vegetariana y así como me pregunto de dónde viene lo que como, también me empecé a preguntar de dónde viene lo que uso. Unos tips para ayudar a otras personas a dejar de usar ropa del fast fashion serían ver documentales como The True Cost y The Minimalists (están en Netflix) y comprar sólo las prendas que puedas combinar con otras que ya tengas en tu clóset”.

Tania Delgado
“No me arrepiento de toda la ropa que compré en el fast fashion porque en su momento disfruté mucho la sensación de tener algo nuevo, pero me di cuenta que gastaba muchísimo dinero en ropa que se veía bien pero en calidad no estaba chida. Cuando me volví freelance hice cuentas y decidí simplificar mi guardarropa con prendas versátiles, tonos neutros, pero siempre poniéndole algo de mi estilo. Mezclo ropa vintage con ropa que ya tenía y soy muy fan de comprar en Society6 donde están muchos de mis diseñadores favoritos vendiendo su trabajo”.

Dulce Gisel Almanza
“Yo tengo muchos años usando ropa de segunda mano y las prendas del fast fashion las utilizo para crear looks un poco más modernos. Ahora estoy haciendo mi primer guardarropa cápsula para utilizar sólo cierto número de prendas y no tener que gastar tanto dinero en ropa”.

Diana Angulo
“Es fácil ir a las tiendas grandes y gastar relativamente poco pero eso ocasiona un cargo de conciencia porque las personas que fabrican estas prendas no tienen las condiciones básicas de trabajo, etc. En cambio, si compras con un productor local sabes que estás ayudando a la economía de donde vives. Este sábado en Rapsodia Bazar (Cancún) compré muchos de los regalos de Navidad y gasté lo mismo que hubiera gastado en un centro comercial. En algunos puestos me aceptaros tarjeta de crédito y eso fue lo máximo. Además, compré cosas de muy buena calidad”.

Luna Kachuk
Ella escribió a profundidad de esto en su blog. Puedes leerlo aquí.
“Investigar desde otra perspectiva te hace cuestionar el consumo que uno hace, como por ejemplo, ‘¿por qué está tan barata?’ o ‘¿por qué tan caro?’, ‘¿cuánto se le pagó a la persona que hizo esta prenda?’…”

¿Ustedes también tienen opiniones sobre su proceso de detox del Fast Fashion? ¡Me encantaría que compartieran sus comentarios!