Este texto es la continuación de este otro texto que escribí a principios de mayo, en donde te conté lo que es un armario de cápsula y las razones por las que me animé a llevar uno durante 30 días.

De manera súper resumida: este concepto se refiere a elegir un número limitado de prendas de tu clóset (estas prendas son tu cápsula) y a usarlas para crear la mayor cantidad de outfits posibles. En teoría, al hacer este ejercicio con tu ropa, no “deberías” usar prendas que no hayas elegido para tu cápsula pero, por supuesto, esto depende de ti ya que no hay reglas escritas en piedra ni existe la policía de la moda sustentable.

Y entonces, después de leer mucho al respecto, yo elegí las piezas de mi cápsula, pasé 30 días vistiéndome con ellas y esto fue lo que aprendí:

  • No usé 5 de las 30 prendas elegidas (dos pares de zapatos, dos suéteres y una blusa beige que por un mes me dio flojera planchar). Esto me hace confirmar que a veces creemos que usamos todas las prendas de nuestro clóset y la verdad es que no.

  • La prenda con más usos fue una blusa beige sin mangas y de seda. La usé en 6 outfits diferentes y estoy segura que fue porque es una prenda muy básica, fácil de combinar y además es de seda así que al ponérmela me sentía muy ~elegante~.

  • En general, sentí que hacer una cápsula de 30 prendas no me retó al momento de hacer outfits creativos (¡fueron demasiadas!) y pienso que en el futuro intentaré hacer una cápsula de 15 prendas sólo para ver qué pasa. Pero, muy importante: 30 prendas es un buen número para alguien que está dando sus primeros pasos en el minimalismo o prefiere no lavar muchas veces por semana.

  • Ya sabía que todas las prendas elegidas me gustaban mucho, por eso ya las tenía en mi clóset… pero con este ejercicio identifiqué las prendas que me encantan. A veces me despertaba con muchas ganas de usar una prenda en especial y fue una buena oportunidad de analizar por qué.

  • También pasó lo contrario. Había prendas que me gustaban pero no me daban ganas de ponérmelas y llevar esta cápsula me ayudó a darles una última oportunidad a las piezas que estaban en el limbo de “te quedas o te vas del clóset”. Me sorprendieron las razones que me hicieron decidir si se quedaban o no.

  • Una de estas prendas fue una blusa verde de poliéster muy, muy suave. Me encantaba su forma y su color pero se manchaba con todo, quedaban marcas en la tela cuando le caía agua y me molestaba verla así. Decidí que una blusa que me hacía enojar debería vivir con alguien más, no conmigo.

  • También me di cuenta que guardaba ciertas prendas sólo porque pensé que eran versátiles y pues… sí eran pero nunca me encantó cómo se veían combinadas con otras. Así se fue de mi clóset un vestido verde de lunares que era muy corto para mi gusto.

  • Otra prenda que pensé que sería muy versátil fue un vestido maxi de los 90. Todavía estoy segura que lo es pero cada vez que me lo ponía me enamoraba tanto de su caído y de su estampado que decidía usarlo así, solito. Sin ninguna otra pieza que le quitara el protagonismo. Como te contaba antes, este ejercicio reafirmó mi amor por ciertos personajes de mi clóset. 

  • Llevar un armario de cápsula fue el momento perfecto para experimentar con prendas que para mi eran arriesgadas. Así, a prueba y error, me volví faaan de los biker shorts y ahora los combino con casi todas las blusas de mi clóset.

  • Definí mi estilo en cuanto a color. Entendí que me gusta combinar colores de la misma gama y me gusta también usar outfits de tonos neutros con un acento contrastante. Este acento puede ser una pieza o un accesorio colorido pero también puede ser un lipstick muy rojo.

  • Y en términos prácticos, pude reconocer qué prendas le faltan a mi clóset y ahora puedo comprarlas de una manera consciente. Por ejemplo, ya sabía que tengo una obsesión por los suéteres vintage de tipo pullover pero noté que necesito un cardigan en tono neutro.

Como conclusión: 

¿Volvería a vestirme por un mes con un armario de cápsula? ¡Sí!

¿Este concepto lo quiero aplicar para mi vida de ahora en adelante? No siempre, sólo de vez en cuando.

¿Qué fue lo más bonito de usar 30 prendas por 30 días? Que pude definir mi estilo, valoré mucho más las prendas que ya tenía y entendí por qué algunas otras no me convencían al 100.

– Este post se publicó primero en mi newsletter, el 4 de junio de 2020. Si quieres suscribirte y recibir textos similares en tu inbox, haz click aquí –