¡Hola! En este post quiero contarte cómo ha cambiado la industria de la venta y la compra de la ropa vintage y second hand en los 10 años que llevo en este negocio. 

El spoiler es que muchas cosas son diferentes y los cambios han sido positivos. El hecho de que exista este blog y tú estés tomándote unos minutos de tu día para leerlo es prueba de que la ropa usada importa mucho más hoy que en el 2009.

Entonces…

¿CÓMO ERA COMPRAR Y VENDER ROPA USADA EN 2009 Y CÓMO ES AHORA?

ANTES: la ropa usada se compraba por barata 

HOY: la ropa usada se compra para reducir la huella ecológica

Es real que algunas prendas usadas cuestan menos que las prendas nuevas pero muchas de las personas que las compran saben que adquirir una de estas piezas implica que estamos evitando que el textil llegue a los desechos de basura. Y no sólo eso. Ya es muy normal tratar de modificar la ropa para alargar su vida útil.

ANTES: guácala usar ropa usada

HOY: es lo máximo no comprar ropa nueva

El estigma que tiene la ropa usada existe hasta el día de hoy pero es mucho menor que el que existía hace 10 años. Saber que las tiendas grandotas de la moda rápida dañan el medio ambiente y no les dan buenas condiciones de trabajo a sus trabajadores ha hecho que muchas personas opten por dejar de comprar ropa en el fast fashion. En este proceso también hemos encontrado que el mundo de la ropa vintage y la second hand nos ofrece prendas que casi nadie tiene y eso nos permite hacer outfits increíbles.

ANTES: toda la ropa usada es igual

HOY: hay diferencias entre lo vintage y lo de segunda mano

Se considera vintage una prenda que tiene más de 20 años de haber sido fabricada y, también, no toda la ropa vintage se ha usado (algunas se encuentran con las etiquetas originales). Si hablamos de algo de segunda mano o second hand nos referimos a que esa prenda pudo haberse creado en el año actual pero ha pasado por más de un dueño. Estas diferencias fundamentales hacen que cada grupo de prendas tenga valores comerciales y culturales distintos y el 2019 fue el año en el que muchas marcas hablamos al respecto.

ANTES: “mi ciudad no tiene tiendas de ropa vintage”

HOY: “mi cuenta de Instagram tiene muchas tiendas de ropa vintage”

Hace 10 años, yo no tenía los medios para abrir un local o para contratar a alguien para trabajar conmigo. Por eso inicié vendiendo ropa por Facebook. Hoy ni siquiera considero la opción de abrir una tienda de concreto porque mis redes sociales (apoyadas por mi newsletter y mi tienda online) hacen que mi selección de prendas le llegue a personas de mi ciudad y el resto del país. Aquí le mando un mensaje a la Alana de 2009: en una década muchas personas harán lo mismo que estás haciendo tú y eso te dará más opciones para comprar y vender la ropa que te gusta.

ANTES: las tiendas vintage sólo venden vintage

HOY: las tiendas vintage venden prendas seleccionadas y productos únicos 

Me acuerdo la primera vez que descubrí una tienda vintage online que sólo vendía prendas en tonos neutros y de una era de la historia en particular. Mi cabeza explotó un poquito porque me di cuenta que yo como dealer de ropa no necesitaba vender o restaurar TODAS las prendas vintage que me encontrara. Mi selección podía ser un reflejo de mi personalidad y mis gustos. Así lo hice desde ese momento y veo con muchísima alegría que otros proyectos similares al mío venden únicamente lo que resuena con sus ideales. Eso nos permite ponerle más atención y amor a cada prenda. Además, ahora es muy normal que proyectos como estos incluyan prendas actuales de inspiración vintage e incluso objetos de decoración hechos por manos locales.

ANTES: me siento sola vendiendo vintage

HOY: mi barrio vintage me respalda

Hace 10 años, muy pocas personas me entendían cuando decía que me dedicaba a vender ropa vintage. Primero tenía que explicar qué era la ropa vintage y después necesitaba explicar mis razones para venderla. Por supuesto que yo no era la única persona en México haciéndolo pero así me sentía porque no había nadie a mi alrededor que se dedicara a lo mismo que yo. Hoy tengo colegas por todos lados. Algunos en mi ciudad y otros a un DM de distancia. Con ellos puedo quejarme de cosas, salir de dudas y hacer colaboraciones bonitas. Poco a poco hemos creado una comunidad en la que respetamos nuestro trabajo y nos apoyamos cuando hace falta.

ANTES: comprar ropa vintage por internet es súper difícil

HOY: comprar ropa vintage por internet es (casi) igual de fácil que comprar ropa nueva

Tú y yo hemos estado en la misma situación: viste en Instagram una blusa de los 90 que quieres comprar pero en la cuenta de la tienda que la vende no está muy claro cuánto cuesta, qué talla es o si está en buenas o regulares condiciones. Para tener más detalles muchas veces hay que escribirle al dealer y, cuando menos lo esperas, te llega un mensaje que dice que esa blusa ya se vendió y no está disponible. Esto se siente horrible y es súper frustrante. En el 2009 jamás me hubiera imaginado que hoy la ropa vintage estaría tan normalizada que es posible que proyectos pequeños tengan una tienda online en donde acepten pagos con tarjeta de crédito o por PayPal. En donde toda la descripción y la disponibilidad de la prenda sea accesible e incluso haya más de una foto de la pieza en cuestión. Una década atrás, esa realidad sólo existía en mis sueños guajiros.

ANTES: mi estilo de vestir es vintage

HOY: mi estilo de vestir usa prendas vintage y second hand

Cuando estaba en la universidad definía mi look como “vintage”. Hoy sé que no existe tal cosa y veo que muchas otras personas también están haciendo esa diferenciación. No existe el estilo vintage porque las prendas vintage vienen en todos los estilos posibles. Lo mejor de esto es que hemos entendido que estas prendas fácilmente pueden ser parte de nuestro clóset. Así nos vistamos de negro de pies a cabeza o amemos los estampados y los colores brillantes. Hay prendas vintage para las personas de look bohemio y para quienes prefieren las prendas con estructura definida. Hay para todes.

ANTES: ni loca repito un outfit 

HOY: ni loca compro ropa que no quiera usar muchas veces

Confieso que cuando abrí mi cuenta de Facebook me daba pena mostrar que varias veces usaba la misma blusa. Antes esa blusa podía pasar desapercibida pero con redes sociales ya todos sabían cuáles eran los grandes éxitos de mi clóset. Y por esa tonta razón nació en mi una necesidad constante de comprar y renovar mi ropa. Te cuento este ejemplo personal porque sé que podrás identificarte, es algo muy común. Lo bueno es que ahora también es común repetir prendas y crear con ellas distintos outfits de manera creativa, ¡la pena sería comprar ropa para usarla una sola vez!

ANTES: es difícil informarte sobre las prácticas del fast fashion

HOY: no existen pretextos para no saber que el fast fashion crea problemas sociales y ambientales

Por supuesto que tú te interesas por conocer las alternativas que existen para evitar comprar ropa en la moda rápida y lo más seguro es que esta idea la hayas formado después de leer algún artículo sobre ecología o porque alguien cercano a ti te mostró las actividades que realizan los movimientos como Fashion Revolution. En pleno 2020 ya no es una hipótesis que estas tiendas enormes hacen bastante daño y la información al respecto es más accesible que nunca. Las opciones para reemplazar al fast fashion también son bastante fáciles de encontrar y podemos tener inspiración constante siguiendo ideas como #10x10challengue #capsulewardrobe #fastfashiondetox o #project333

– Este post se publicó primero en mi newsletter, el 19 de diciembre de 2019. Si quieres suscribirte y recibir textos similares en tu inbox, haz click aquí –