¡Hola y abrazos a ti! Éste es el primer newsletter que escribo desde que cumplí 35 años y creo que el spoiler más grande que te tengo que compartir es que nada cambia cuando ya estás a la mitad del tercer piso. No amanecí mágicamente más sabia, ni más segura de mi misma, ni nada. El día de mi cumpleaños decidí llevarme las cosas con calma y tengo que aceptar que he tratado de tomar esa actitud en varios aspectos de mi vida últimamente. Otro spoiler: no siempre me sale.

Esa idea maravillosa de no querer hacer todo al mismo tiempo o, como dirían los que saben de dichos y refranes, “de no querer comerte el mundo a mordidas”, es un concepto que tengo muy presente cuando empiezo a estresarme por mis ganas de tener un clóset 100% sustentable. Por más que quiera tener un armario lleno en su totalidad por prendas vintage, de segunda mano o de fabricación ética, la verdad es que no siempre se puede. Y eso ESTÁ BIEN.

Intentar tener un clóset sustentable y cometer algunos “errores” en el camino es mejor que no intentar para nada. Y escribo la palabra errores en comillas porque creo que seguir el #FASTFASHIONDETOX es un proceso que cada quien lleva de manera diferente. No hay errores. Cada persona compra de manera distinta y tiene necesidades de consumo distintas. Sería ilógico pensar que dejar de comprar en el fast fashion será igual para ti y para mi. 

Darte chance de probar diferentes maneras de comprar prendas sustentables es igual de válido que darte chance cuando necesitas un día sin redes sociales o una siesta de 20 minutos. Si en tu vida cotidiana te permites esos pequeños breaks, también permítete no ser la imagen de la perfección cuando quieras (o necesites) comprar ropa.

Este ideal de tener el clóset sustentable perfecto es real y, a veces, preocupante. Nos puede causar ansiedad. Y lo sé porque muchas veces a mi me causa ansiedad y porque mínimo dos veces a la semana recibo mensajes de personas que me dicen que están tristes o confundidas porque sienten que nunca podrán dejar de comprar en el fast fashion. Y es entendible porque encontrar opciones a la moda rápida requiere que invirtamos tiempo y dinero. Dos cosas que a nadie le sobran.

Piénsalo así: comprar una falda en Zara cuesta $300 y manejar o pagar un taxi al centro comercial cuesta un poco más, pero no mucho más. Y si vas por una falda a Zara, lo más seguro es que una hora después salgas de la tienda con esa falda que tenías en mente. Igual y hasta la encuentras en rebaja. La moda rápida sabe cómo ofrecernos las cosas, sabe qué es lo que estamos buscando porque tiene empleados analizando las últimas tendencias. Esa falda también la quieren otras miles de personas y por supuesto que Zara la tendrá disponible para ti.

Por otro lado, buscar una falda en las tiendas vintage o second hand puede tomar días, meses. Puedes buscarla online o en establecimientos y no quiere decir que la encontrarás rápidamente, ni que estará en buenas condiciones o será de tu talla. Tendrás que invertir mucho tiempo en hacerla tuya. Nadie la estará guardando para ti, ni habrá miles de copias de la misma falda regadas por el mundo.

Entonces, ¿te puedes dar de topes porque no siempre tienes el tiempo o el dinero para encontrar tu ropa en las opciones sustentables? Sí puedes, pero no deberías.

Y aquí viene una opinión que tal vez no sea la más popular: se vale comprar algunas prendas en el fast fashion si éstas son para complementar un armario que también tiene piezas usadas o de fabricación ética. Se vale darte chance de no hacer todo bien, todo el tiempo. 

Pero si vas a tomar esta opinión la siguiente vez que vayas a las tiendas grandotas de los centros comerciales, por favor también toma en cuenta esto:

(Voy a hacer otra lista. Wow. Qué novedad)

CONSIDERACIONES IMPORTANTES AL COMPRAR EN EL FAST FASHION:

  1. No vayas cuando sientas que necesitas comprar por el simple hecho de comprar.

  2. Ve cuando necesites comprar una prenda en particular y no tengas mucho tiempo para buscarla. Por ejemplo: cuando en el trabajo o en la escuela te pidan llevar una blusa de cierto color que no tengas en tu clóset. Asegúrate que se adapte a tu estilo en general para que la uses en más ocasiones.

  3. Elige una prenda básica que sea complemento de otras piezas de tu clóset. Esto hará que la uses muchas veces.

  4. Elige piezas de estilo atemporal, que no sean de una tendencia en específico y que puedas usar en las diferentes estaciones del año.

  5. No compres nada que sepas que usarás sólo una vez. Si es una prenda en particular, considera pedirla prestada entre tus conocidos o réntala si se trata de un vestido de gala.

  6. Después de usar esa prenda muchas (muchísimas) veces, dónala de manera responsable.

No creas que estas consideraciones me las estoy sacando completamente de la manga. Son ideas que he probado de manera personal y he corroborado con personas que tienen más experiencia que yo en esto de dejar de comprar en la moda rápida. Saber que no tengo que ser perfecta en este tema ha sido liberador y me ha permitido, poco a poco, acercarme a tener el clóset que siempre imaginé. Espero que así sea para ti también 🙂

¿Tienes alguna otra idea para no perder la cabeza mientras creas un armario consciente? Platiquemos de eso por aquí.

– Este post se publicó primero en mi newsletter, el 27 de febrero de 2020. Si quieres suscribirte y recibir textos similares en tu inbox, haz click aquí –