Escribí este texto sobre cómo elijo las prendas que llegan al showroom y ahora quiero contarte a detalle sobre el paso que viene después: el lavado y la restauración de cada pieza.

Esa parte del proceso le corresponde a mi mamá. Belsy es mi mejor amiga y mi socia. Su talento ha permitido que este proyecto siga en pie por casi 10 años.

Cuando le enseño las prendas recién llegadas, ella inmediatamente las va separando por categorías para lavarlas sin dañar su forma original. Por supuesto que las divide por color pero también identifica las que tienen que lavarse a mano y las que necesitan remojarse en detergente por varios días. Cada prenda tiene al menos 20 años de antigüedad y muchas tienen marcas que delatan su edad. Su trabajo es darles el brillo que tenían cuando fueron creadas.

En casa de Belsy no se usa la secadora y es muy común ver su patio y su tendedero lleno de hermosas prendas vintage oliendo a limpio, listas para plancharse.

Belsy tiene un cuarto especial para planchar. Ahí hay una mesa enorme (porque no le gustan los burros de planchado) en donde las piezas se analizan con cuidado para saber si necesitan restauración.

Algunas prendas están en perfectas condiciones y otras tienen detalles visibles que requieren algún enmiendo. Por ejemplo: les falta un botón o el dobladillo necesita costura.

Otras son un poco más rebeldes y los detalles que delatan la edad están escondidos entre su belleza. Por ejemplo: hay por ahí algún hoyito en la tela o tienen manchas que no se pudieron quitar en el proceso de lavado.

Estas prendas son las que piden cuidados especiales y Belsy les da una nueva vida modificando un poco su estilo para que sigan su camino y encuentren un nuevo hogar. Las que tienen hoyitos en la tela se pueden enmendar con hilo y aguja. Las manchas de óxido se pueden tapar con algún parche o algún encaje bonito.

Hay prendas que están en condiciones tan delicadas que no se puede hacer mucho por ellas. Estas piezas pudieran ser vistas como “imperfectas” pero la historia que guardan es tan grande que nosotras ponemos todo nuestro empeño por darles el lugar que se merecen. Algunas de estas piezas delicadas se venden así, dando a conocer su condición vintage. Y otras se usan como tela para fabricar otra prenda. Así, hemos logrado que muchos jeans se vuelvan shorts, que varios vestidos se vuelvan blusas y que otros se conviertan en lindas faldas. Nada se desperdicia. Todos los materiales vuelven a servir.

Con retazos de tela o botones viejos, es muy común ver a Belsy ingeniándoselas para tener todas las prendas listas para seguir su camino y lo que sigue en el proceso es ponerlas en venta. Pero ése es tema de otro texto…

– Este post se publicó primero en mi newsletter, el 9 de mayo de 2019. Si quieres suscribirte y recibir textos similares en tu inbox, haz click aquí –